La
fabada asturiana es sin duda una de las
recetas más famosas de la gastronomía española
en general y de la asturiana en particilar. El secreto está
en unas buenas fabes (son unas judías o alubias blancas
grandes y lechosas) bien de la variedad de la granja o del
cura.
La
fabada en sí misma es un plato sencillo de cocinar
para lograr que queden buenas el truco es usar unas buenas
fabes, un buen compango (la carne que se añade) y
si podemos unos hilos de azafrán
para darle un toque.
Se
ponen las fabes en remojo por la mañana y cuando
vayamos a guisarlas se escurren. Se ponen las judías
al fuego con agua y cuando empiecen a hervir les echamos
agua fría.
Al
comenzar a hervir de nuevo les añadimos la cebolla
pelada y cortada en cuatro trozos, los dos dientes de ajo
pelados, un chorro de aceite y el pimentón.
Dejamos
cocer una hora y añadimos la oreja, el tocino y el
jamón. Lo dejamos cocer otra hora y añadimos
las morcillas. Se deja otra media hora más y añadimos
la sal y apagamos el fuego. Si las judías estuviesen
duras dejaríamos cocer por más tiempo.