Cortamos
la morcilla de burgos en rodajas de 1,5 a 2 cm de grosor
y la freÍmos en aceite bien caliente y abundante
(al menos la mitad del grosor de la morcilla).
Una
vez que la morcilla esté crujiente la ponemos sobre
un papel absorbente.
La
acompañamos de pimientos rojos o verdes, asados o
fritos y salteados con ajos. Se puede presentar como en
la foto sobre una rebanada de pan tostado.
Recetas
de aperitivos más populares: Patatas
bravas Gambas
al ajillo Almejas
a la marinera Croquetas
de jamón Calamares
a la romana Guacamole